04/01/2012

III

Si hay algo más intolerable que una cerveza tibia, eso es un bistec encebollado rebozante de pellejo. Reclamo a la señora de la cafetería y gustosa me lo cambia, luego de reconocer que esa porquería destinada a ser mi almuerzo se la llevará a su "perrito". Con el otro pedazo tuve más suerte: de todos los bocados sólo uno me salió con pellejo. No hay duda que la dieta de los salvadoreños es de perro. No puedo ni imaginarme la sopa de frijoles, en la que andarán nadando toda suerte de paramecios. Y después de todo me zampo el festín de la vergüenza.

No puedo dejar de pensar en las delicias que preparan mi madre y mi señora. Ni en mi estómago queriendo procesar aquel bagazo.

1 Comentarios:

iba pasando dijo...

Donde queda demostrado que la gente pone negocios de comida por 'necesidad' no porque sepan cocinar!!